Buscar este blog

Cargando...

viernes, 3 de febrero de 2012

Anticuerpos terapéuticos

Molécula de inmunoglobulina G (IgG1). Crédito de la imagen: Visual Science
Gaceta: Biomédicas | UNAM*


Anabel Loza y Walter García
Unidad de Estudios Clínicos de Productos Biotecnológicos
Instituto Bioclon S.A. de C.V.

Los anticuerpos para uso terapéutico han atraído la atención de científicos, médicos y bioquímicos en el área de las biociencias. El primer premio Nobel otorgado (1890) fue para Emil von Behring, por el trabajo en el cual reportó el descubrimiento de los anticuerpos. Desde entonces se han otorgado quince premios Nobel a quienes han hecho aportes significativos en el ámbito de la inmunología y siete de estos fueron investigaciones relacionadas con anticuerpos, moléculas a las que desde un inicio les fue reconocida su potencialidad para ser usadas en aplicaciones diagnósticas y terapéuticas

Los anticuerpos policlonales fueron los protagonistas en la época de la serología y la seroterapia. Los anticuerpos monoclonales de primera generación se convirtieron en las herramientas principales de técnicas analíticas como los radio-inmunoensayos, los ensayos inmuno-enzimáticos y la citometría de flujo.

Avances importantes en el área de la biología molecular y el desarrollo en técnicas de ADN recombinante han hecho posible la creación de anticuerpos recombinantes, también llamados anticuerpos monoclonales de segunda generación, los cuales han tenido un mayor impacto para la biomedicina.

Actualmente, la incorporación de las técnicas de biología molecular, ingeniería genética y proteica han permitido ampliar el horizonte de la generación de anticuerpos monoclonales y sus usos; la producción de anticuerpos monoclonales para uso en humanos es una de las áreas de mayor crecimiento en la industria biotecnológica y farmacéutica; en el mercado se encuentran aproximadamente veintinueve anticuerpos monoclonales aprobados para su aplicación terapéutica. Ejemplo de ello son los fragmentos F(ab’)2 de inmunoglobulina G (IgG) hiperinmune antialacrán de caballo, de reciente aprobación por la Food and Drug Administration (FDA).

La IgG es una globulina formada por dos pares de cadenas polipeptídicas, cuya función principal es reconocer y unirse a moléculas extrañas, denominadas antígenos. Desde el punto de vista funcional, la IgG, está formada por dos regiones o fracciones: La fracción Fab (fragmento de unión al antígeno, “antigen binding” o variable) y la fracción Fc (fragmento cristalizable o constante). Dos fragmentos Fab’ unidos por un puente de disulfuro constituyen el denominado fragmento F(ab´)2. Este tiene dos sitios de unión específicos contra el veneno de Centruroides sp.

Para que el veneno pueda ejercer su efecto tóxico necesita llegar al órgano blanco de su acción nociva. Una vez en el órgano, debe acoplarse al receptor o sustrato específico donde ejerce su efecto tóxico. El Faboterápico impide que el sitio activo del veneno interactúe con su receptor, y por lo tanto evita que se desencadenen los mecanismos fisiopatológicos de la intoxicación. Si el veneno ya se unió a su receptor, se requieren fragmentos F(ab´)2 que tengan mayor afinidad por el veneno que la afinidad del veneno por su receptor para revertir la intoxicación.

El impacto tecnológico, científico y medico-terapéutico, ha servido de base para el mejoramiento de aplicaciones tecnológicas a la solución de problemas que enfrentan las sociedades.

El desarrollo de los anticuerpos monoclonales y la producción de vacunas, entre otras muchas aplicaciones y usos, ha dado lugar a la aprobación de comercializados para el beneficio de la sociedad mundial.



Referencias

  • Anticuerpos monoclonales terapéuticos. Informe de Vigilancia Tecnológica. Genoma España; 2007 p.10, 24, 32, y 43.
  • Krifi M.H, Savin S, Debray M, Bon C, Ayeb M.E, Choumet V. Pharmacokinetic studies of scorpion venom before and after antivenom immunotherapy. Toxicon, 2005;45:187–198.
  • Curry SC, Vance MV, Ryan PJ, Kunkel DB, Northey WT. Envenomation by the scorpion Centruroides sculpturatus, J Toxicol Clin Toxicol, 1983-1984;21(4-5):417-49.


* Gaceta: Biomédicas. Órgano Informativo del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM. Diciembre de 2011. Año 16. Número 12. ISSN 1607-6788

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada