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miércoles, 21 de marzo de 2012

Obtención de muestras de sangre

Océano Medicina y Salud / Técnicas y procedimientos de enfermería


El análisis de sangre es uno de los procedimientos diagnósticos más habituales en la práctica sanitaria para la valoración biomédica del estado del paciente, ya que brinda información sobre la concentración y características de los constituyentes normales y sobre la presencia de los que se encuentran en el curso de diversas alteraciones orgánicas. En los diferentes tipos de análisis, pueden determinarse múltiples parámetros hematológicos, bioquímicos o microbiológicos, ya sean rutinarios o bien solicitados de manera específica. La obtención de las muestras constituye el primer paso, y los resultados definitivos dependen de su correcta ejecución en cuanto a la técnica y los requisitos previos, así como de su adecuada conservación y transporte al laboratorio.



Venas del miembro superior. Imagen tomada del Atlas de Anatomía
de Océano Medicina y Salud.
Tipos de muestras sanguíneas

- La mayor parte de los análisis se realizan a partir de una muestra de sangre venosa, obtenida mediante punción de los vasos superficiales del antebrazo (venas cubital, cefálica, mediana basílica), aunque la muestra también puede obtenerse de venas de la muñeca, del dorso de la mano o del pie y, en última instancia, de cualquier vena superficial del cuerpo.

- En algunos casos puede utilizarse una muestra de sangre capilar, obtenida mediante punción con lanceta en el dedo o en el lóbulo de la oreja (p.e.: determinación de glucosa, hemoglobina o tipo sanguíneo).

- En ocasiones se requiere una muestra de sangre arterial, obtenida mediante punción de las arterias radial, humeral o femoral (p.e.: gasometría).


Consideraciones de enfermería 


Arterias del miembro superior. Imagen tomada del Atlas de Anatomía
de Océano Medicina y Salud.
- Debe explicarse al paciente con claridad la técnica que se va a realizar y la razón para efectuarla, siempre teniendo en cuenta su estado emocional, dado que puede encontrarse ansioso o atemorizado ante la extracción.

- Conviene aclarar al paciente que aunque la cantidad de sangre extraída parezca excesiva, en realidad se trata de un volumen muy reducido y que su extracción no comportará problemas orgánicos de ningún tipo. Cuando se trate de una punción arterial, debe informarse al paciente que puede sentir alguna molestia dolorosa, aunque momentánea.

- Conviene efectuar la extracción de sangre con el paciente en decúbito1, puesto que si es muy aprensivo puede sufrir un desvanecimiento ante la vista de sangre; si está sentado, deben adoptarse las precauciones oportunas para evitar caídas.

- Los requisitos de obtención de la muestra dependen del análisis a efectuar, debiéndose respetar las indicaciones del laboratorio. Para los estudios más habituales, el paciente debe estar en ayunas, por lo que conviene respetar esta norma excepto cuando se indique lo contrario.

- Si el paciente está ingresado en el medio hospitalario, conviene comunicarle que se hará la práctica el día previo a la misma e indicarle la hora en que se efectuará la extracción, advirtiendo si se llevará a cabo muy temprano y la necesidad o no de mantenerse en condiciones de ayunas.

- Previamente a la extracción de sangre, deben investigarse antecedentes de problemas de coagulación o de administración de tratamiento anticoagulante, a fin de adoptar las precauciones adecuadas para prevenir hemorragias.

- Todo el material utilizado para la extracción de sangre debe ser estéril; si en el curso de la maniobra la aguja se contamina accidentalmente, debe sustituirse por otra estéril.

- Cuando el paciente está recibiendo una perfusión2 endovenosa, no conviene emplear la vía establecida para obtener la muestra; la sangre debe extraerse del brazo que está libre, evitando así la contaminación o la dilución de la muestra.

- Una vez obtenida, la muestra debe remitirse al laboratorio lo más rápidamente posible, correctamente identificada y con todas las puntualizaciones correspondientes en la solicitud.

- Después de la extracción, deben adoptarse las debidas precauciones en la manipulación de la aguja para evitar riesgos de exposición accidental: la aguja no debe taparse con el protector, ni se tiene que tocar con las manos, doblar o romper, y tampoco hay que separarla de la jeringa cuando no sea indispensable. Las agujas y jeringas deben desecharse en contenedores especiales, situados oportunamente para su fácil utilización (ver Clasificación y envasado de los Residuos Peligrosos Biológico-Infecciosos “RPBI’s”).

- Si se lleva a cabo una extracción de sangre arterial, debe tenerse presente que cualquier defecto en la forma o tiempo de compresión del sitio de punción comporta riesgo de hemorragia. Debe mantenerse una compresión de la zona como mínimo durante 5 minutos, y si el enfermo presenta un trastorno de la coagulación o recibe tratamiento anticoagulante, el período debe ser más prolongado.


Fuente bibliográfica: Manual de la Enfermería
© 2009 EDITORIAL OCEANO/(c) 1976 y 1987 edición original J.B. Lippincott Company
Código documento: 63517



Enlace al documento original


Nota. A mi el enlace al documento original me ha fallado y por razones que desconozco, pero  paso a paso pueden llegar a la fuente original: 1) Ir a la página de inicio de Océano Medicina y Salud, 2) Seleccionar el Atlas de Anatomía, 3) Aparato circulatorio, 4) Venas, 5) Venas del miembro superior, 6) En "Información relacionada" seleccionen "vena cefálica", 7) Aparece una página con un listado de temas relacionados con "vena cefálica", diríjanse a la página 3, 8) En el listado de la página 3 encontrarán el título Obtención de muestras de sangre/Manual de la Enfermería.


Glosario

1. Decúbito: 

1. m. Posición que toman las personas o los animales cuando se echan horizontalmente. © Diccionario de la Real Academia Española  - Vigésima segunda edición.
2. m. Posición horizontal del cuerpo. © Diccionario Espasa Calpe, S.A.

2. Perfusión:

1. f. Acción y efecto de perfundir. © Diccionario de la Real Academia Española  - Vigésima segunda edición.
  • perfundir. 1. tr. Introducir lenta y continuamente un líquido, como la sangre o una sustancia medicamentosa, por vía intravenosa o en el interior de órganos, cavidades o conductos.  © Diccionario de la Real Academia Española  - Vigésima segunda edición. 
2. f. Aporte o circulación sanguínea, bien sea natural o artificial, a un órgano, tejido o territorio. || Administración intravascular continua de un fármaco o una sustancia.  © Diccionario Espasa Calpe, S.A.



Información relacionada: SSA/INER - ''Manual de procedimientos técnico del servicio de banco de sangre''. Febrero 2008. Ver página 21 (Métodos para obtener muestras de sangre) y página 24 (Flebotomías de 500 ml en bolsas colectoras).

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